Y en Australia me enfermé…

Antes de volver a Chile decidí ir a recorrer Melbourne y Sídney durante mi última semana. Faltaban dos semanas para el viaje, tenía todo planeado y era momento de empezar con las despedidas, no la mía si no de una pareja de ecuatorianos que fueron mi familia mientras estuve allá. Decidimos hacer algo simple y en plan Aussie nos fuimos a la lagoon a hacer una barbie, o sea al estilo australiano, fuimos a la piscina artificial que hay en Cairns e hicimos un pequeño asado en las parrillas a gas que hay alrededor y se pueden usar gratis.

Prometo que apenas salí del agua me cambié a ropa seca. Sin embargo, dos días después me sentía súper decaída y tenía mucha tos. Debo haber tenido fiebre, pero yo no me podía ir de Cairns sin ir a nadar con los peces por ahí. Esto empezó el día lunes y para el viernes me sentía mucho mejor, así que con mis sharemates reservamos un tour a Green Island en el que podíamos hacer snorkelling.

Lo pasé muy bien, aunque tuve algunos contratiempos con el equipo de snorkelling. Estaba tratando de apretar la máscara y se cortó el elástico, así que tuve volver al mesón para cambiarlo, iba dispuesta para pagar 1500 millones de dólares como me habría pasado en Chile, pero me dijeron que era algo pequeño y que lo iban a arreglar ahí, que no me preocupara y me pasaron otra. Nadando no tenía ni tos ni me sentía mal.

 

Pero por la boca muere el pez dicen por ahí, tarde entendí que nunca debí decir “voy a ir aunque me muera” Al volver a la casa me sentía súper cansada según yo, era porque había estado todo el día en el agua, pero no, dormí súper mal y tuve mucha tos. Cuando desperté sentí que me estaba muriendo. Ahí decidí ir a médico, era lunes y yo tenía pasaje en avión el jueves. Menos mal un alma caritativa me llevó en auto a urgencias, esperé casi dos horas a que me atendieran y me dijeron que estaba con bronquitis y principios de otitis, me dieron antibióticos y me mandaron para la casa.

Aunque estaba súper enferma me di cuenta que tenía mucha suerte, varios me preguntaron como estaba, mis “sharemates” me prepararon tecito, me hicieron comida y se ofrecieron a pasar al supermercado a comprar cualquier cosa que me faltara. Martes y miércoles me dediqué a estar en cama todo el día, debo haber tenido mucha fiebre porque ni siquiera me quería mover. Al final me mejoré y pude viajar sintiéndome relativamente bien, pero esa es otra historia.

“El viaje no lo hacen los lugares sino las personas”

Hoy voy a escribir desde el fondo de mi corazón porque es lo único que me resulta. Han pasado ya tres meses desde que llegué a Australia y sin duda esta experiencia me ha hecho crecer como persona. Incluso me estoy preguntando si en realidad alguna vez fui tímida y callada. No sé si han leído por ahí alguna vez eso de que “el viaje no son lugares sino las personas.” Sin duda lo más maravilloso de esta aventura ha sido conocer gente de lugares tan distantes de Chile como Japón, East Timor, Corea, Italia, Francia y Suiza, así como también de otros lugares más cerquita como Colombia, Ecuador y Brazil.

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Con el tiempo estas personas se han convertido en mi familia aquí, y también le han dado sentido a esta travesía. He aprendido que incluso si crecimos en culturas totalmente distintas podemos tener mucho en común, que solo basta darse el tiempo de escuchar, comprender y conocer. Esto es lo más bonito de estar aquí, pero también lo más triste, porque es posible que, cuando mi tiempo aquí termine, no los vuelva a ver. Me gustaría poder llevarlos conmigo donde quiera que vaya; pero así es Australia, muchos están de paso y hay que aprender a disfrutar el tiempo que estemos juntos y decir adiós cuando llegue el momento. De todas maneras vale la pena haberlos conocido.

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También estoy aprovechando la oportunidad de probar algunas cosas nuevas. Estuve un mes en un curso de atención al cliente. Aprendí muchísimo y disfruté cada día. Ahora sé servir vino como una profesional (jajaja), sé como tomar ordenes en un restaurant, como preparar café, preparar cócteles y un sin fin de otras cosas. He decidido cambiar de rumbo y estoy buscando un curso de pastelería en algún lugar del mundo para el otro año. Tal vez me estoy volviendo loca lentamente, pero en lugar de esto me gusta pensar que cada vez soy más valiente y que no tengo que esperar hasta ser viejita para perseguir mis sueños. Es un poco aterrador tratar ahora de hacer algo tan diferente y que me importa tanto, porque y si fallo ¿qué me queda? pero la vida es una sola por dicen por ahí y por último todavía no me muerde ningún bicho venenoso así que tenemos salud.

Así están las cosas por aquí en Australia, mi inglés es cada vez mejor, de hecho me pasaron a la clase avanzada. Estoy aprovechando cada día, tengo al mejor profesor, pero es tan exigente que después de clases mi cerebro se apaga y ya no puedo pensar más jajaja. Todavía no encuentro trabajo, pero tampoco he buscado con tanta dedicación como debería, pero este año quiero ser feliz e irresponsable. Saludos a mis queridos lectores! la próxima semana salgo de vacaciones así que es posible que pueda actualizar mi blog con algunas recetas.