Mi primer mes en Cairns

Ha pasado más de un mes desde que comencé esta aventura. A veces me cuesta creer que realmente estoy aquí y que soy yo la que está viviendo todas estas cosas. Aún estando tan lejos es difícil deshacerse de las expectativas que yo imagino que la gente tiene y si me quedo el día completo en la casa siento que estuviera haciendo las cosas mal.

Cairns
El primer día que desperté en Cairns, abrí mi ventana y esto fue lo que vi

Cada día siento que estoy lejos no sólo de mi casa y mi familia, también me estoy alejando de la vida que viví estos últimos años. Aunque conocí gente maravillosa en el trabajo, los últimos años no fui realmente feliz. Ahora tomando un poco de distancia me atrevo a decir que da lo mismo no tener una casa, un auto, una vida armada. Lo que importa realmente es tratar de ser feliz, de cumplir los sueños. A lo mejor hay gente que sueña con formar familia, comprar la casa, el auto y tener el perro y yo no soy quien para cuestionarlo, pero para mí no es suficiente.

La parte más difícil sin duda es tener que decir adiós. Aunque para mi familia haya sido duro despedirse de mí en el aeropuerto me gusta pensar que están tan orgullosos como yo por lo que estoy haciendo.

¿Lo más divertido? Conocer gente de otros países. Todavía recuerdo mis días en Sydney y lo emocionada que estaba al estar rodeada de tantos asiáticos. Jamás imaginé que por tener tantas cosas de Totoro me volvería popular entre los japoneses. Siempre me preguntan donde compré mis cosas y terminan impresionados porque las traje de Chile.

¿Lo más bonito? Siempre hay alguien dispuesto a ayudarme. Hace poquito tuve que cambiarme de casa y una de mis compañeras me acompañó a ver las casas sin que yo le pidiera. No puedo poner en palabras lo mucho que eso significó para mí, cada vez que lo recuerdo se me aprieta el corazón. Como no mencionar a mi familia australiana. Los Jocic me acogieron durante el primer mes, me cuidaron y me alimentaron. Me preguntaron todos los días como me había ido en la escuela, me dieron ideas para encontrar un trabajo (cosa que todavía no consigo, pero ya llegará). El más chiquitito de la casa jugó conmigo tantas veces. Los extraño y llevo solamente una semana lejos. Y hay mil cosas bonitas que me han pasado.

rainbow
Un día estaba esperando el bus y vi este precioso arcoiris 🙂

He descubierto mil cosas nuevas sobre mí. Aquí tuve que aceptar que no soy tímida, he conversado con tanta gente distinta que no puedo sostener esa idea más tiempo. Estoy empezando a pensar que soy inteligente jajajaja, lo que si puedo admitir es que tengo buena memoria. Mi sentido de la orientación no es taaaaaaaaaan malo, el otro día caminé solo media cuadra en sentido contrario a la casa y me di cuenta que estaba mal, es un tremendo progreso.

Ya tengo un nivel de inglés intermedio (casi un poquito más) y un japonés y un coreano elementales jajaja. El otro día saludé a la mamá de mi amiga de Corea en su idioma y la sorprendí. Soy increíble!.

Me puedo adaptar a tantas cosas, nada es tan terrible, pero quiero vivir en una casa con una cocina mejor que la que tengo jajajaja. Este mes ha estado lleno de desafíos, uno de los más grandes es entender cuanto sale el pasaje del bus, porque los conductores hablan tan raro. A propósito de esto, me acordé mi primer día de escuela, me encontré con una señora en el paradero y estuvimos conversando de la vida. No la vi más hasta hace unos días y se acordaba de mí! Fue tan bonito, aunque solo nos saludamos.

Si alguien quiere venir venga!!

 

 

Cóctel para 150 personas: logro desbloqueado!

Si hace un par de años me hubiesen preguntado si podía hacer un cóctel para 150 personas habría dicho sin dudar que no, que me gusta mucho cocinar, pero que eso es para alguien que sabe. Pero, este año y por segunda vez lo hice, de repente hay que aprovechar las oportunidades y confiar en una misma.

¿Cómo surgió esta oportunidad? la mejor carta de presentación es que la gente pruebe tu comida, así que cocina para las visitas, aprovecha de practicar en las fechas importantes. Yo hago esto porque no soy la persona más afectuosa, ni con gestos ni con palabras, así que yo no digo te quiero, eres importante para mí o me da gusto que estés aquí, yo simplemente regalo comida.

Así, con el tiempo la gente ha comenzado a preguntarme si vendo y cuanto cobro. Esto último si que es un tremendo tema! hay que pensar cuanto dinero inviertes en ingredientes, cuanto valen tus horas de trabajo, cuanto está bien ganar. El día que aprenda tendré que hacer una entrada sobre esto. Volviendo al tema, fue de esta manera que llegó esta oportunidad. En mi trabajo, ya había tenido la oportunidad de cocinar para mucha gente, porque aquí en Chile no puedes compartir si no hay comida. Sin embargo, nunca había estado a cargo yo de planificar las compras, ni el menú, ni nada.

La primera vez que nos lanzamos con este desafío debo reconocer que estaba tan nerviosa que mientras servía los aperitivos estuve a punto de tomarmelos todos y eso que yo no bebo alcohol, no porque sea ñoña y fome (cosa que si soy), si no porque no me gusta el alcohol.

Ahora que soy toda una experta (MENTIRA!) quiero compartir con mis tres lectoras lo que he aprendido:

  • No es una buena idea probar recetas, parece obvio, pero cuando estás pensando como presentar la mesa te vas a acordar de todos esos postres que viste, de las decoraciones con chocolate o con caramelo, que obvio no has practicado. Así que contente y has lo que sabes hacer, si puedes prueba hacerlo antes del gran día porque así sabrás mejor cuantos ingredientes necesitas.
  • Ten un buen equipo de trabajo. Si bien yo planifico la mayoría de las cosas no podría hacer esto sola. Tuve una socia cocinera (mi tía) que se encargó de algunas preparaciones, con la que fui a comprar los ingredientes, que le gusta el negocio así que tenía mucha loza para usar.  A parte estaba otra tía, mi mamá y mi hermana en la cocina y 4 amiguitas para servir las mesas. Cuando trabajas muchas horas y bajo presión necesitas gente con la que no te vas a pelear y que pueda ponerse de acuerdo sobre como hacer las cosas.
  • Ten claridad sobre como se va a presentar el cóctel, cuantas mesas, en qué espacio. ¿Para qué? para saber cuantos centros de mesa necesitas, cuantas bandejas. A mi me ayuda hacer un dibujo, que aunque no tenga habilidades yo me entiendo y así sé como emplatar las cosas cuando llega el momento.

Tenía tantas ganas de compartir esto porque a una semana del evento me sigo sintiendo feliz y orgullosa de lo que hicimos y esto me ha hecho pensar lo importante que es tomar riesgo y de lo sabía que es la vida para poner en tu camino la gente y las oportunidades para que descubras la manera en que eres feliz.

Como dicen por ahí, la vida sucede más allá de tu zona de confort, así que de vez en cuando animense a hacer algo que no hacen habitualmente.

Voy a agradecer a mi hermana por ser mi primer lectora siempre y por acompañarme en esta aventura 🙂

¡Mamá, comí mariscos!

 

Mi experiencia en relación a INACAP ha estado ligada siempre a ir más allá de lo cómodo y lo conocido. Este fin de semana no podía ser distinto. Como parte de la inauguración del torneo gastronómico chef sur en el centro de Concepción estuvieron realizando algunas clases demostrativas.

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Así que yo muy ingenuamente llegué, recibí el plato que  me entregaron y  pensé oh! ¡Arroz con cositas, mi favorito! Debo reconocer que se veía bonito y tentador. Lo probé y O.O tenía mariscos. Cualquier persona que me conozca sabe que aunque quiera nunca he podido comerlos, hay algo con su sabor que encuentro muy fuerte y  me cuesta, incluso, tragarlos.

Sin embargo, como dije al principio, INACAP para mí es confiar, tirarse al agua y descubrir cosas nuevas. Supongo, que comí pulpo y calamares. Papá, si ves esto, jamás te perdonaré por engañarme, el pulpo no tiene sabor a pollo u.u y mamá, si ves esto, todavía no me gustan los mariscos como a ti, soy una deshonra T.T

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También comí cosas ricas 😀                                No saqué foto de los mariscos porque fue demasiada mi impresión
Mi historia con INACAP es más larga. El año pasado cuando estaba perdida busqué respuestas donde siempre lo hago, LA COCINA. Fue así como encontré los cursos de extensión de la escuela de gastronomía. Y aunque tuve todos los miedos de siempre “y sí nadie me hable” “y si no me atrevo a hablarle a alguien” “pero tendría que ir sola a clases” y el peor de todos “y si descubro que no tengo habilidad para cocinar y si no sirvo para esto”. Pero me atreví y así aprendí que de vez en cuando hay que dar un salto al vacío y arriesgarse.

Terminé el año pasado más cansada que nunca, pero fui inmensamente feliz. No descubrí que fuera una masterchef en potencia, tampoco fui la alumna más brillante, ni la que más cocinó. Lo que descubrí es que siempre vale la pena arriesgarse, aprender algo nuevo, conocer a otras personas. Es necesario ir más allá de lo que conocemos para crecer y para ser felices.

Así que a dejar las excusas atrás y seguir avanzando. Mamá, no sólo comí mariscos. Estoy creciendo.

Voy a dejar algunas fotos aquí para que puedan ver el mundo hermoso que descubrí al arriesgarme.