Fracasé

Ha pasado casi un año desde la última vez que escribí y la verdad es que la vida se me ha puesto cuesta arriba y no he sabido muy bien qué escribir. A menudo me pasa que las historias que leo por ahí son súper motivantes o relatos de personas que han sabido darle la vuelta a una mala situación y en algún punto pensé que yo debería hacer lo mismo.
Pero aquí estoy yo, en medio del caos, con un objetivo súper claro, pero sin la certeza de que lo vaya a lograr. Y si no escribo sobre esto no puedo seguir adelante. No es que yo sea (o haya sido) una persona súper exitosa a la que todo lo que planifica, le resulta. Pero este año FALLÉ por primera vez, así con mayúsculas, en algo que era realmente  importante para mí.

Había planificado todo mi año y toda mi vida en base a ganar una beca para cursar un magíster en el extranjero y ni siquiera pasé a la fase de la entrevista que era la fase 0.5 de 3. Si hay algo que siempre ha sido la fuente de la confianza en mí misma es que soy buena estudiante o buena aprendiendo, pero aparentemente mis logros académicos no son suficientes y no soy tan buena como siempre creí.

Hay algo que siempre digo un poco en broma, pero cada vez más en serio: “sigue tu corazón” y puede parecer loco, pero de alguna manera sentí en mi corazón que mi destino estaba en esas tierras lejanas, que tengo que ir por alguna razón, tal vez porque hay algo que necesito que aprender o es la experiencia que necesito vivir para seguir creciendo como persona.

Así que imaginen lo convencida que estaba de que esta era mi oportunidad y que esto era para mí. Así que cuando hace tres meses atrás recibí un correo en el que me decían que no había pasado a la siguiente fase se me rompió completamente el corazón y quedé completamente perdida, sin saber qué hacer. Menos mal en el proceso de postular a la beca conocí a un par de chilenas y decidimos hacer la postulación juntas para apoyarnos. Creo que nadie puede entender mejor que nosotras lo devastador que esto fue. Gracias chiquillas, creo que si no fuera por ustedes todavía estaría tirada en mi cama llorando (porque sí, cuando recibí la noticia me puse a llorar a mares, unas tres horas hasta que me dormí, por unas mil horas, aproximadamente)

¿Pero saben qué? Todavía no me puedo rendir con esa beca. Estoy en medio de la nada, sin trabajo y con cuatro chauchas en la billetera (poco dinero), pero no puedo dejar ir esa oportunidad. Así que aquí estoy, haciendo un diplomado en el área de mi interés, estudiando un tercer idioma y en busca de un trabajo (con bastante urgencia) pero todavía con mis ilusiones intactas, porque no importa cuántas veces la vida me golpee o en cuantos trabajos me rechacen, cuando ya me convencí de algo es difícil hacerme cambiar de opinión.

Y dicen por ahí que de todo se aprende. Tal vez las cosas se han complicado después de que dejé mi trabajo estable y no me estoy haciendo más rica cada día, pero cómo persona he crecido un montón (un poco a la fuerza, un poco por voluntad propia). He tenido que aprender a ser más humilde y a experimentar e intentar cosas distintas. Por ejemplo, el año pasado estuve cuidando a mi primo de un año y  ni siquiera había cambiado pañales ni preparado mamaderas, pero aquí estamos los dos más grandes y todavía vivos. Fue con todo lo que ha pasado que he podido encontrar lo que quiero hacer en la vida.

Si miro hacia atrás no ha sido tan terrible, lo más difícil es lidiar con las expectativas del resto, porque yo sé que mi papá sufre viéndome trabajar en cosas que no son de mi profesión y se aflige pensando en cómo voy a estar haciendo eso después de 5 años en la universidad. Porque así es todo con los padres, quieren ver a sus hijos vivir una vida más fácil que la que ellos tuvieron. Pero es súper difícil vivir para cumplir con las expectativas de otros, por más cercanos o queridos que sean. Hoy todavía lo que más quiero es estar orgullosa de lo que he conseguido, no importa que no sea lo socialmente aceptable, tal vez esto es lo que me faltaba por aprender.

Reflexiones de fin de año

Nada como imprimir un par de fotos para rememorar las cosas que han pasado el último año. Sentí por un momento que estaba totalmente perdida y no sé si les pasa a ustedes también, pero con frecuencia siento que no he logrado mucho en mi vida, Sin embargo me bastó con mirar las fotos para darme cuenta que me he estado esforzando por salir de mi zona de confort y que en realidad he hecho bastantes cosas.

Terminé este año realmente preocupada por el futuro, por volver a mi casa después de estar fuera por tanto tiempo, por decir adiós a la gente maravillosa que conocí. Lo que más me asustaba era volver y descubrir que ya no podía vivir en mi país, no tanto por mí, porque si soy completamente honesta no fue tan difícil estar lejos sino por mi familia y lo raro que sería para ellos no verme tan seguido.

Cuando empecé el viaje sabía que no iba a volver siendo la misma, pero no sabía que iba a ser tanto mi cambio. Me compliqué la vida sola cuando decidí irme de aventura a Australia, pero era lo que quería.

Mi propósito era ser extrovertida, independiente y ser capaz de hacer todo por mí misma. Quería llegar a Australia y conversar con mucha gente desconocida, repartir mi curriculum por todos lados. En el fondo quería ser alguien que no soy. No solo fallé en mi intento de ser alguien más sino que también terminé siendo más como siempre he sido.

Hay una frase que siempre me ha gustado, pero creo que solo ahora entiendo bien “la curiosa paradoja es que cuando me acepto tal y como soy, puedo cambiar” Para mí, tiene que ver con el amor propio, si me quiero a mi misma puedo tener más confianza en mí, puedo seguir mi corazón y perseguir mis sueños. Ahora pienso que merezco mucho más, por eso no puedo volver a una vida en la que no era feliz y ahí fue cuando no me quedó otra opción que convertirme en la persona que quería ser, valiente y aventurera.

Ahora digo lo que pienso y me atrevo a hacer todos los chistes del mundo.  Me he dado cuenta que es muy poca la gente que sabe escuchar, estamos tan acostumbrados a dar consejos que los damos aunque no nos los pidan. Es por esto que me cuesta hacer buenos amigos, porque es difícil encontrar personas con las que pueda hablar de verdad y me molesta la gente que solo se queja y espera que se le den las soluciones.

El punto es que ahora puedo elegir más sabiamente quien quiero que se quede en mi vida. Antes, trataba de mantener gente en mi vida sólo porque me daba miedo estar sola y junto con eso terminaba sacrificando parte de mí para ser agradable y para ser el tipo de amiga que otros necesitaban. Ahora no quiero ni puedo hacer eso. Así que esta es mi resolución de 2018, voy a ser más egoísta y voy a preocuparme por mí esta vez cosa que me cuesta un montón, porque siempre pienso en los demás.

No les voy a compartir mis metas, porque no estoy muy segura de lo que voy a hacer ahora, sólo les diré que para año nuevo no sólo pasee una maleta a modo de cábala sino que puse en mi hombro todos los bolsos, mochilas, carteras que encontré jajaja. Que tengan un buen año gente! Y voy escribir sobre lo que se me antoje en el blog.

Hoy me resultó la buttercream

Si les contara la cantidad de veces que he intentado preparar está receta; la cantidad de veces que boté la mezcla porque no sabía que bastaba con seguir batiendo para que todo se mezclara, haría una entrada de 1000000 de palabras y esos escritos tan largos no van con este blog. Se me cortó, me quedó líquida, llena de grumos, extraña. Pero hoy no, parecía un día como cualquiera en que todo iba a resultar mal, pero agregué la última cucharada de mantequilla y se transformó en la más bella y suave crema. Y lo mejor, es que la hice dulce, pero no tanto. La receta pronto…

Cocinar para extranjeros/ receta leche nevada

He tenido una revelación! sé cocinar pocas cosas chilenas y ni siquiera sé qué cosas son típicamente chilenas. Todo comenzó cuando recibimos la invitación de unas amigas mexicanas para conocer un poco sobre su comida. Nos prepararon quesadillas, sopes y huaraches. Todo muuuuuuy rico, creímos que íbamos a reventar de tanto comer, pero aquí estamos vivos y preparados para la siguiente oportunidad.

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Parece que todos la pasamos tan bien que terminamos conversando sobre cuando sería la próxima vez , qué cosas podríamos comer y qué cosas son típicamente chilenas. Recurrimos a san google para buscar ideas y fuimos descubriendo que hay pocas cosas en este lado del mundo que sean originarias de un sólo país. Punto a parte es la eterna rivalidad chileno peruana sobre la autoría de algunos tragos y platos tipícos,  así que no vamos a entrar en eso porque de eso no tengo ni idea.

En nuestra búsqueda hasta recurrimos al comodín del llamado telefónico:

aló mamá! ¿qué comidas típicas chilenas podemos preparar para las amigas de México?

mamá: eeeeeeeeeh ¿cazuela? ¿humitas? ¿empanadas?

y así estuvimos bastante rato, con el público riéndose de mí por tomarme tan en serio la misión.

Finalmente, hicimos pizza con espárragos…

Suuuuuuper chileno dirán ustedes, pero la verdad es que teníamos muchos espárragos en la casa y había que comerlos. También hicimos chupe de machas, que como ustedes saben yo no comí, porque mi relación con el sabor a mar es como el agua y el aceite. Según los invitados estaba rico.

Después de comer demasiado, lo crean o no, me puse a hacer postre. Lo que encontramos como típicamente chileno fue leche nevada, que como su nombre lo dice es un postre de leche, que recibe su nombre debido a que contiene merengue y este se asemeja a la nieve.

LECHE NEVADA: 

Ingredientes:

  • 1 litro de leche
  • 3 huevos
  • 1 taza de azúcar
  • 1 cda de fécula de maíz (maizena)
  • cáscara de limón
  • esencia de vainilla

Preparación:

Debemos comenzar separando las yemas y las claras de los huevos. Ponemos estas últimas en un bowl y las batimos a punto de nieve (cuando se ve como espuma) y agregamos el azúcar en forma de lluvia (de a poquito)  hasta formar un merengue. Lo distribuimos en moldes individuales o en una bandeja de vidrio.

Con esto ya tenemos la nieve, ahora hay que ponerle algo de gracia a la leche. Así que apartamos media taza y la juntamos con las yemas del huevo y la cucharada de fécula de maiz (la leche debe estar fría para que la fécula se disuelva bien). Ponemos a calentar el resto de la leche con media taza de azúcar y la cáscara de limón. No debe hervir, solo necesitamos que el azúcar se disuelva.

Agregamos ahora la mezcla de las yemas de huevo (yo la paso por el colador porque el huevo a veces tiene “cosas”) y revolvemos hasta que espese. Vaciamos sobre la “nieve” y listo! (Si les molestan las cáscaras de limón tienen que usar el colador de nuevo)

A continuación… las fotos! Por favor haga click para entender qué es…

Cóctel para 150 personas: logro desbloqueado!

Si hace un par de años me hubiesen preguntado si podía hacer un cóctel para 150 personas habría dicho sin dudar que no, que me gusta mucho cocinar, pero que eso es para alguien que sabe. Pero, este año y por segunda vez lo hice, de repente hay que aprovechar las oportunidades y confiar en una misma.

¿Cómo surgió esta oportunidad? la mejor carta de presentación es que la gente pruebe tu comida, así que cocina para las visitas, aprovecha de practicar en las fechas importantes. Yo hago esto porque no soy la persona más afectuosa, ni con gestos ni con palabras, así que yo no digo te quiero, eres importante para mí o me da gusto que estés aquí, yo simplemente regalo comida.

Así, con el tiempo la gente ha comenzado a preguntarme si vendo y cuanto cobro. Esto último si que es un tremendo tema! hay que pensar cuanto dinero inviertes en ingredientes, cuanto valen tus horas de trabajo, cuanto está bien ganar. El día que aprenda tendré que hacer una entrada sobre esto. Volviendo al tema, fue de esta manera que llegó esta oportunidad. En mi trabajo, ya había tenido la oportunidad de cocinar para mucha gente, porque aquí en Chile no puedes compartir si no hay comida. Sin embargo, nunca había estado a cargo yo de planificar las compras, ni el menú, ni nada.

La primera vez que nos lanzamos con este desafío debo reconocer que estaba tan nerviosa que mientras servía los aperitivos estuve a punto de tomarmelos todos y eso que yo no bebo alcohol, no porque sea ñoña y fome (cosa que si soy), si no porque no me gusta el alcohol.

Ahora que soy toda una experta (MENTIRA!) quiero compartir con mis tres lectoras lo que he aprendido:

  • No es una buena idea probar recetas, parece obvio, pero cuando estás pensando como presentar la mesa te vas a acordar de todos esos postres que viste, de las decoraciones con chocolate o con caramelo, que obvio no has practicado. Así que contente y has lo que sabes hacer, si puedes prueba hacerlo antes del gran día porque así sabrás mejor cuantos ingredientes necesitas.
  • Ten un buen equipo de trabajo. Si bien yo planifico la mayoría de las cosas no podría hacer esto sola. Tuve una socia cocinera (mi tía) que se encargó de algunas preparaciones, con la que fui a comprar los ingredientes, que le gusta el negocio así que tenía mucha loza para usar.  A parte estaba otra tía, mi mamá y mi hermana en la cocina y 4 amiguitas para servir las mesas. Cuando trabajas muchas horas y bajo presión necesitas gente con la que no te vas a pelear y que pueda ponerse de acuerdo sobre como hacer las cosas.
  • Ten claridad sobre como se va a presentar el cóctel, cuantas mesas, en qué espacio. ¿Para qué? para saber cuantos centros de mesa necesitas, cuantas bandejas. A mi me ayuda hacer un dibujo, que aunque no tenga habilidades yo me entiendo y así sé como emplatar las cosas cuando llega el momento.

Tenía tantas ganas de compartir esto porque a una semana del evento me sigo sintiendo feliz y orgullosa de lo que hicimos y esto me ha hecho pensar lo importante que es tomar riesgo y de lo sabía que es la vida para poner en tu camino la gente y las oportunidades para que descubras la manera en que eres feliz.

Como dicen por ahí, la vida sucede más allá de tu zona de confort, así que de vez en cuando animense a hacer algo que no hacen habitualmente.

Voy a agradecer a mi hermana por ser mi primer lectora siempre y por acompañarme en esta aventura 🙂

¿Qué hago después de mis 5 minutos de fama?

Hace una semana más o menos escribí una entrada que no publiqué con este título y hoy estuve pensando que después de esos 5 minutos en que me sentí famosa no he publicado nada más.

La verdad es que la pega me ha dejado agotada este mes y he llegado a mi casa a dormir (en realidad no sé si he dormido o caí en coma) pero hoy quise escribir porque aunque no tenga tiempo de publicar entradas como debiera quiero decirle a ese montón de personas que me siguen (2, mi mamá y mi hermana) que este blog no está muerto y que pronto publicaré sobre mi experiencia cocinando para amigas mexicanas y sobre organizar un cóctel para 150 personas.

Así que no nos demos por vencidos todavía, que habrán cosas interesantes en este blog y probablemente hablaremos de viajar por el mundo si todo sale bien. Si hay alguien ahí, por favor hágame saber que no estoy hablando sola (no es que no se me de bien, pero tengo curiosidad)

 

 

¡Mamá, comí mariscos!

 

Mi experiencia en relación a INACAP ha estado ligada siempre a ir más allá de lo cómodo y lo conocido. Este fin de semana no podía ser distinto. Como parte de la inauguración del torneo gastronómico chef sur en el centro de Concepción estuvieron realizando algunas clases demostrativas.

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Así que yo muy ingenuamente llegué, recibí el plato que  me entregaron y  pensé oh! ¡Arroz con cositas, mi favorito! Debo reconocer que se veía bonito y tentador. Lo probé y O.O tenía mariscos. Cualquier persona que me conozca sabe que aunque quiera nunca he podido comerlos, hay algo con su sabor que encuentro muy fuerte y  me cuesta, incluso, tragarlos.

Sin embargo, como dije al principio, INACAP para mí es confiar, tirarse al agua y descubrir cosas nuevas. Supongo, que comí pulpo y calamares. Papá, si ves esto, jamás te perdonaré por engañarme, el pulpo no tiene sabor a pollo u.u y mamá, si ves esto, todavía no me gustan los mariscos como a ti, soy una deshonra T.T

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También comí cosas ricas 😀                                No saqué foto de los mariscos porque fue demasiada mi impresión
Mi historia con INACAP es más larga. El año pasado cuando estaba perdida busqué respuestas donde siempre lo hago, LA COCINA. Fue así como encontré los cursos de extensión de la escuela de gastronomía. Y aunque tuve todos los miedos de siempre “y sí nadie me hable” “y si no me atrevo a hablarle a alguien” “pero tendría que ir sola a clases” y el peor de todos “y si descubro que no tengo habilidad para cocinar y si no sirvo para esto”. Pero me atreví y así aprendí que de vez en cuando hay que dar un salto al vacío y arriesgarse.

Terminé el año pasado más cansada que nunca, pero fui inmensamente feliz. No descubrí que fuera una masterchef en potencia, tampoco fui la alumna más brillante, ni la que más cocinó. Lo que descubrí es que siempre vale la pena arriesgarse, aprender algo nuevo, conocer a otras personas. Es necesario ir más allá de lo que conocemos para crecer y para ser felices.

Así que a dejar las excusas atrás y seguir avanzando. Mamá, no sólo comí mariscos. Estoy creciendo.

Voy a dejar algunas fotos aquí para que puedan ver el mundo hermoso que descubrí al arriesgarme.

¿Desayunaré esta semana?

Si hay algo que me ha costado toda la vida es levantarme temprano y en el constante intento de dormir sólo cinco minutos más, ya va una semana entera sin alcanzar a desayunar. Por ahí vi la idea y hoy encontré en el supermercado frascos de conserva pequeños, así que prepararé mi desayuno por adelantado y si no alcanzo a comerlo le puedo poner la tapa y llevarlo al trabajo.

Para mañana:

Avena

Yogurt natural

Mermelada de frambuesa sin azúcar (y sí, porque después de las fiestas patrias hay que comer liviano)

 

¿Papas fritas o ensalada?

Esta si que es decisión de vida o muerte cuando voy a comer fuera. Es habitual escucharme decir cosas como: “oyeeeee, mira que ricooooo, esto tiene champiñones y choclo y palmitos…. oooh pero si pido esto no voy a comer papas fritas(inserte aquí cara de fin del mundo)”

Así fue que el otro día fui a dar a uno de mis lugares favoritos en Concepción, L’angolo (Caupolicán 518, frente a la plaza). Y me encontré con el problema de siempre y cómo siempre pedí algo con papas fritas.

Me arrepentí horriblemente cuando vi llegar mi plato y el de mi amiga, el mío mil veces más fome y con 10 papas fritas que no me hicieron feliz. No puedo negar que estaba riquísimo igual, era un sandwich de pavo, con palmitos (aaaaaamo los palmitos), palta, tomate y mayonesa. Pero hagan el ejercicio y miren ese plato de ensalada, lleno de colores, texturas y fresquito y ahí fue que me pregunté : ¡¡¡¡¿Qué es lo que he hecho?!!!!

Hasta pensamos decir que se habían equivocado en traerme la comida y que había pedido una ensalada, pero eso no se hace, menos a la gente tan amable que trabaja aquí

¿Por qué me dejé tentar por esas papitas? Estuve dándole algunas vueltas a esa idea y pensé que a lo mejor es una cosa cultural, incluso familiar. En mi familia nos gusta comer,todo gira en torno a la comida y más que a eso en “comer algo rico”. Y eso rico o el regaloneo generalmente es algo dulce o algo grasoso.

Y  si lo pensamos ¿Quién come ensaladas? pues obvio, la gente que está a dieta y corrijan si me equivoco, estar a dieta es horrible, un sacrificio. Nadie puede negar que si comen ensalada va a aparecer alguien a su lado, los va a mirar con pena y les va a preguntar ¿estás haciendo dieta?

Elegir qué comer debe ser de las decisiones más difíciles de la vida, que no tiene que ver sólo con qué le daré a mi cuerpo para que tenga energía para enfrentar el día,  sino también con mis emociones e ideas. Comemos cuando estamos tristes, comemos para celebrar, comemos cuando tenemos hambre, comemos cuando no la tenemos. Y ¿seremos conscientes de lo qué comemos y por qué lo comemos? ¿tendré esto en cuenta cuando salga de nuevo o comeré las papas fritas de siempre? Comer es más complicado de lo que yo pensaba.

¿Seré yo la única que se complica? ¿habrá más gente por ahí con el eterno dilema sobre las papas fritas o la ensalada? ¿por qué será que pensamos que comer saludable no es rico? aaaaah tantas preguntas!! quizás alguien tenga una idea por ahí, pero por ahora voy a concluir que cuando vaya de nuevo voy a comer ensalada, FIN! jajaja

Por último, voy a comentar por qué el L’angolo es de mis lugares favoritos. Si hay algo que para mí es importante es la manera en la que te atienden, y aquí son tremendamente cercanos, pacientes y amables. La carta es muy variada y aún cuando los precios no son baratos (no es una picá) la cantidad y calidad de la comida está acorde con estos. El lugar es agradable y siempre tienen una buena selección de música. Tiene unos ventanales gigantes, así que mientras esperas que traigan tu pedido puedes jugar a qué eres crítico de alfombra roja o preguntarte ¿qué será lo que la gente conversa con los carabineros que están en la plaza?

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