De viaje

Me subí al avión, me perdí y llegué igual

Han pasado poco más de dos semanas desde que pisé suelo australiano y quiero contarles como resultó mi primer viaje en solitario.

Lo primero que me preocupó cuando compré mi pasaje de avión fue la escala, nunca había tomado un vuelo internacional y mucho menos con escalas. Así que ahí estaba yo, con mil preguntas en la cabeza “¿tengo que mover mis maletas?”, “¿tengo que pasar por policía internacional allá también?”, “¿tengo que cambiar de avión?”, “¿me voy a perder?” Y sí, me perdí, pero me encontré rapidito.

Resulta que fue una conexión y no una escala; que moverse en el aeropuerto es mucho más fácil de lo que pensé y que siempre hay alguien tanto o más perdido que tú. Cuando estábamos bajando del avión en Nueva Zelanda una señora se acercó rápidamente hacia mí y me dijo bfdlaubhaojaldsnckeugwe, no exactamente eso, pero eso fue lo que le entendí. Creo que me hablaba en portugués, lo siento señora, no la pude ayudar.

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Esta es la única foto que saqué en mi paso por el aeropuerto. Es arte abstracto no tiene nada que ver con el cansancio y el jet lag ni nada de esas cosas.

Hay sólo tres cosas que tienes que entender en el aeropuerto, gate (puerta), baggage claim (dónde tienes que ir a pelear por encontrar tu maleta) y conexions (donde tienes que hacer la fila si eres pasajero en tránsito).

La verdad, me sentí súper segura durante el tránsito entre aeropuertos, a pesar de estar perdida la mitad del tiempo. Fue más difícil tomar el tren para llegar al hostal, porque todo aquí es enorme, así que no podía encontrar donde comprar el boleto. Terminé con una opal card con AUD 16 sobrantes.

Lo importante es que llegué sana y salva al hostal. No sin antes preguntar en una agencia de viajes sobre mi reserva de habitación. En mi defensa, debo decir que la agencia estaba al lado del hostal y tenía el mismo nombre. Así que un joven amablemente me preguntó si mi reserva era para el hostal, y cuando le dije que sí me mostró el camino hacia la salida y me indicó donde estaba el hostal.

Hay algo que tengo que reconocer aunque me dé un poco de vergüenza y es que como había recorrido el camino desde la estación de tren al hostal mil veces gracias al Street view de google maps cuando estuve ahí de verdad, sentí como si estuviera en el escenario de una película, estaba tan emocionada que quería saltar como niña chica. Me duró dos cuadras porque la maleta estaba muy pesada jajajaja.

Sin duda lo más difícil son las despedidas, la mitad de vuelo me quise devolver y sentí que no era capaz de estar tan lejos de mi familia por tanto tiempo. Ahora, estoy feliz de haber seguido adelante porque después de mis primeros días en Sydney me sentí tan autosuficiente, independiente y capaz de hacer cualquier cosa que estoy cada vez más segura de que esto era lo que tenía que hacer con mi vida.

Ayer caminaba junto a una amiga de Corea del sur, un amigo de Japón y un compañero de escuela de Suiza, cada uno con su nivel de inglés y su acento, pero nos entendemos igual. Nunca jamás de los jamases podría haber hecho  esto quedándome en la comodidad de mi casa, así que si hay alguien por ahí con la idea loca de estudiar en otro país, ¡hágalo! Hay partes que son un poco difíciles, pero se compensan con todas las experiencias que van a vivir y realmente no es tan complejo como nuestros miedos nos hacen creer.

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Tuve una pequeña comitiva que me fue a dejar al aeropuerto, gracias 🙂
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