¿Papas fritas o ensalada?

Esta si que es decisión de vida o muerte cuando voy a comer fuera. Es habitual escucharme decir cosas como: “oyeeeee, mira que ricooooo, esto tiene champiñones y choclo y palmitos…. oooh pero si pido esto no voy a comer papas fritas(inserte aquí cara de fin del mundo)”

Así fue que el otro día fui a dar a uno de mis lugares favoritos en Concepción, L’angolo (Caupolicán 518, frente a la plaza). Y me encontré con el problema de siempre y cómo siempre pedí algo con papas fritas.

Me arrepentí horriblemente cuando vi llegar mi plato y el de mi amiga, el mío mil veces más fome y con 10 papas fritas que no me hicieron feliz. No puedo negar que estaba riquísimo igual, era un sandwich de pavo, con palmitos (aaaaaamo los palmitos), palta, tomate y mayonesa. Pero hagan el ejercicio y miren ese plato de ensalada, lleno de colores, texturas y fresquito y ahí fue que me pregunté : ¡¡¡¡¿Qué es lo que he hecho?!!!!

Hasta pensamos decir que se habían equivocado en traerme la comida y que había pedido una ensalada, pero eso no se hace, menos a la gente tan amable que trabaja aquí

¿Por qué me dejé tentar por esas papitas? Estuve dándole algunas vueltas a esa idea y pensé que a lo mejor es una cosa cultural, incluso familiar. En mi familia nos gusta comer,todo gira en torno a la comida y más que a eso en “comer algo rico”. Y eso rico o el regaloneo generalmente es algo dulce o algo grasoso.

Y  si lo pensamos ¿Quién come ensaladas? pues obvio, la gente que está a dieta y corrijan si me equivoco, estar a dieta es horrible, un sacrificio. Nadie puede negar que si comen ensalada va a aparecer alguien a su lado, los va a mirar con pena y les va a preguntar ¿estás haciendo dieta?

Elegir qué comer debe ser de las decisiones más difíciles de la vida, que no tiene que ver sólo con qué le daré a mi cuerpo para que tenga energía para enfrentar el día,  sino también con mis emociones e ideas. Comemos cuando estamos tristes, comemos para celebrar, comemos cuando tenemos hambre, comemos cuando no la tenemos. Y ¿seremos conscientes de lo qué comemos y por qué lo comemos? ¿tendré esto en cuenta cuando salga de nuevo o comeré las papas fritas de siempre? Comer es más complicado de lo que yo pensaba.

¿Seré yo la única que se complica? ¿habrá más gente por ahí con el eterno dilema sobre las papas fritas o la ensalada? ¿por qué será que pensamos que comer saludable no es rico? aaaaah tantas preguntas!! quizás alguien tenga una idea por ahí, pero por ahora voy a concluir que cuando vaya de nuevo voy a comer ensalada, FIN! jajaja

Por último, voy a comentar por qué el L’angolo es de mis lugares favoritos. Si hay algo que para mí es importante es la manera en la que te atienden, y aquí son tremendamente cercanos, pacientes y amables. La carta es muy variada y aún cuando los precios no son baratos (no es una picá) la cantidad y calidad de la comida está acorde con estos. El lugar es agradable y siempre tienen una buena selección de música. Tiene unos ventanales gigantes, así que mientras esperas que traigan tu pedido puedes jugar a qué eres crítico de alfombra roja o preguntarte ¿qué será lo que la gente conversa con los carabineros que están en la plaza?

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